Vendía en una plaza pública en Morelia, hoy busca exportar papas fritas a Canadá

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Morelia, Michoacán.- Todo comenzó con un puesto de papas fritas en una plaza afuera de una escuela secundaria en Morelia, Michoacán, y hoy es una historia de emprendimiento que pretende exportar botanas a Canadá y otros mercados.

Camelia Herrera, gerente general de “Papuchis”, comenzó con su puesto en donde ofrecía salchitacos, papas a la francesa, uchepos (un tamal tradicional michoacano que puede servirse dulce o salado, que suele llevar salsa verde) y papas fritas, que resultaron en la receta de la casa y que hoy sostiene este negocio.

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“Papuchis” surge por una necesidad de autoempleo en la colonia Leandro Valle, cercana al Estadio Morelos. Los fines de semana suele jugar el equipo de Monarcas Morelia y registra una alta afluencia de visitantes, principalmente de la gente que acude a ver el partido y no quiere pagar el estacionamiento dentro del estadio.

“Inicié llevando tres kilos diarios para la preparación, que obviamente me daba un kilo de papa ya elaborada y la gente nos decía que estaba muy rica. Entendimos que de los productos que estábamos vendiendo en ese momento era el producto que más gustaba, que más aceptación tenía, y ya en algún momento decidimos dedicarnos nada más a la papa porque mi esposo enfermó y no podía nada que más llevarme con todo lo que teníamos que mover al lugar donde estuvimos de inicio”, explica Camelia Herrera en entrevista con Entrepreneur en Español.

La emprendedora afirma que su empresa y su vida están de la mano en dos momentos difíciles, cuando su esposo enfermó, cuando arrancó el negocio, y una vez que murió tuvo que aprender a llevar la administración.

“Mi esposo se había quedado sin trabajo, se enfermó. Y yo tenía que estar haciéndole tres curaciones al día y aparte tenía que trabajar, cuidarle su alimentación y sus medicamentos. Yo no me podía emplear. Esa necesidad tenía y una hermana me regaló tres mil 500 pesos y me dijo que los trabajara. Duré tres noches sin dormir pensando qué es lo que iba a hacer, y para esto ya estábamos yendo con algunos productos, empecé a probar con la papa y éste fue el resultado.”

Papas sin tanto almidón

Afuera de la escuela secundaria vendía entre 130 y 170 bolsitas de papas diarias y a través del remojo, en un proceso empírico, se dio cuenta que bajaba el almidón y la papa es más fácil de digerir.

Hoy está en 57 puntos de venta en Michoacán, en tiendas especializadas en productos naturales. También acude a eventos en fiestas particulares y escuelas con un carrito de madera con sus productos: palomitas de maíz con canela y con trocitos de semilla de girasol.

“Por medio de remojo extraigo parte del almidón, solamente parte, porque no se puede extraer todo el almidón de la papa. Y con esto nosotros estamos ayudando a que tengas buena digestión al momento del consumo. Es una de las cualidades por la que he tenido muy buena aceptación”, explica la dueña de la empresa.

Asimismo, señala que actualmente “estamos salando con sal de mar sin refinar. Es una sal certificada como orgánica, entre ellas el certificado kosher, es una sal que saboriza, no sala, se deshace muuy rápido, tiene varias cualidades, y mi papa es baja en sodio”.

Por ahora, Camelia Herrera piensa en la exportación de papa, pincipalmente a Canadá, pero tiene que cumplir ciertos requerimientos, como el acondicionamiento de una bodega en Morelia para procesar la papa que utilizará en el proceso.

“Yo ahorita me estoy preparando, porque sigo estudiando, y voy a seguir hasta donde sea necesario, yo estoy ahorita en comercio exterior, soy becada y vamos a conformar un consorcio para exportación. Mi idea es crecer hasta donde sea necesario y si puedo llegar a ese punto sería lo ideal.”

Camelia Herrera actualmente habilitó en el patio de su casa dos fogones. Por el frente de su propiedad diseñó una tienda en donde ofrece los productos que hace, ya sea envasados o a granel.En la empresa colaboran sus tres hijos: Ulises (producción), Paulina (compras) y Alejandra (administración).

Foto: Julio Ramírez

“Hay muchos tiempos malos pero más que nada es la convicción de que tiene uno que salir adelante. No podemos esperar a que nadie nos dé nada, además, las cosas llegan, porque yo sí en mi caso tuve la fortuna de que tuve mucho apoyo moral, económico, mi vecinita me prestaba 600 pesos cada mes, se los pagaba y me los prestaba dos días después, pero yo creo que cuando inicié empecé comprando en una bodega y sigo comprando en la misma bodega. Yo creo que es lealtad con los proveedores, con la misma aceitera, con la misma gasera, todo eso nos va dando beneficios”, asegura esta emprendedora.

Entrepreneur

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