El gobierno de México analiza intercambiar petróleo crudo con Estados Unidos para alimentar a las seis refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex).

“Si hay necesidad y no logramos producir suficiente crudo de calidad para la dieta de la refinería , así lo haríamos”, declaró a medios el subsecretario de hidrocarburos de la Secretaría de Energía (Sener), Miguel Ángel Maciel Torres, durante el Congreso Internacional de Gas LP 2019.

Este intercambio, conocido como swap en términos comerciales, es un intercambio donde se cambia crudo pesado por ligero, explicó. “No es necesariamente una compra”.

Maciel Torres dijo que la Sener tendría que explicarle al presidente Andrés Manuel López Obrador este mecanismo para conseguir su aprobación.

“Lo que el presidente ha establecido es que no debemos comprar, que debemos producir”, expresó el funcionario.

En agosto, Pemex produjo 1.07 millones de barriles diarios de crudo pesado, 480,000 de ligeros y 127,000 barriles más de aceite superligero.

En octubre, la Oficina de Censos de Estados Unidos dijo que México importó más 540,000 barriles en julio y agosto. El gobierno mexicano lo negó. Estados Unidos, incluso después de confirmar la compra,  terminó por retractarse y admitió que nuestro país no compró crudo.

Maciel Torres mencionó que no sería lo mismo que la compra de crudo ligero que hizo Pemex en el sexenio de Enrique Peña Nieto a la empresa estadounidense Phillips 66 por 1.4 millones de barriles en noviembre, y es la consecuencia de no  haber invertido en estos campos. “Se vuelve un juego medio perverso”.

El 28 de octubre de 2015, la filial Pemex Comercio Internacional (PMI) recibió una licencia del Departamento de Comercio de Estados Unidos para realizar un intercambio de importación de crudo ligero a cambio de crudos mexicanos pesados.

Reconoció que es un reto producir este tipo de petróleo, actualmente suficnete para abastecerlas, pero hay que estabilizar la refinación y su reconfiguración. La Sener tiene la expectativa de refinar 900,000 barriles crudo diarios para 2020.

“Si estuviéramos en 900,000 diarios sí se vuelve un reto”, agregó.

Las refinerías fueron diseñadas para un petróleo ligero con una densidad superior a los 30 grados API en promedio, pero la falta de inversiones y la tendencia de producción de aceite pesado han reducido la capacidad de refinación por debajo del 40%.

FORBES MÉXICO

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