Un médico alergólogo nos explica si el pernoctar con ellos puede traer consecuencias negativas

Una gran variedad de organismos que no se pueden ver viven en el pelo, la piel y las patas de las mascotas. El tema higiene/salud será una decisión personal, pero ¿qué pasa si mi hijo duerme en su cama con su mascota?

Una mascota es un vínculo muy importante que aporta grandes beneficios para un niño”, asegura el doctor José de Jesús Merlo Minutti, Pediatra y Alergólogo posgraduado en el Instituto Nacional de Pediatría, “le ayuda en su desarrollo psicomotriz, le crea valores, le fomenta seguridad, le ayuda en su entorno social y le permite tener una conexión emocional que hace que este se involucre en juegos, convivencias, aprendizajes y responsabilidades (alimentarlo, limpiarlo, bañarlo, su manejo en general)

Dentro del buen manejo de la mascota está el dormir o no con ella, refiere que a este respecto los inconvenientes van a ser mayores que las ventajas ¿por qué?, si lo que se busca como beneficio es lograr todo lo relacionado con el vínculo emocional, al dormir con la mascota no se lleva a cabo porque en ese momento las dos partes están viviendo un estado de inconsciencia (durmiendo).

HABLEMOS DE SALUD

Dentro de los riesgos a la sobre exposición de la mascota están las enfermedades transmitidas a los humanos a través de ellas (zoonosis), que son de origen viral, bacterianas, por hongos y parásitos. Algunas de ellas son comunes, pero otras tienen repercusiones considerables.

“En consulta diaria vemos con frecuencia la tiña y la sarna, enfermedades causadas por un hongo que se manifiesta en la piel; son muy contagiosas y ambas requieren tratamiento tanto para la persona como para la mascota”, expone.

Entre las graves están la salmonelosis, la enfermedad por arañazo de gato, Toxocara canis, Larva Migrans, Coccidioidomicosis y Toxoplasmosis, que pueden llevar a la ceguera.


ALERGIAS Y NUEVOS PADECIMIENTOS

“Llevado de manera ordenada, un niño puede convivir con su mascota, pero no dormir con ella. Especialmente si el niño es alérgico”, subraya.

¿Qué pasa si no sabemos o no se tienen antecedentes de enfermedad alérgica? El simple hecho de sobre exponerse a la mascota conlleva un riesgo alto a sensibilizarse y hacerse alérgico.

Entre los factores condicionantes que favorecen que el niño se sensibilice a las enfermedades alérgicas respiratorias están la contaminación ambiental, climatización (aire acondicionado, calefacción), tabaquismo pasivo, olores ambientales fuertes, exposición a las exhalaciones volcánicas.

Explica que per se, el niño ya tiene una irritación crónica de la mucosa respiratoria debido a estos factores y si encima lo sobre expones a una mascota que es potencialmente alergénica, el riesgo de sensibilizarse es muy alto.

Apunta que el problema no es solo que el niño duerma con su perro o su gato, sino que esa mascota entre a su recámara, porque desde ese momento deja residuos epiteliales y el niño sigue expuesto. Esto puede acentuar la alergia o hacer aparecer nuevos padecimientos.

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO

“Yo preguntaría ¿cuál es la finalidad de que el niño duerma con la mascota?… este es un tema difícil que vivo constantemente en consulta cuando diagnóstico alergia”, asegura.

Una mascota es parte de la familia y no tienes que deshacerte de ella. Podemos intentar que esta no viva dentro de la casa, que tenga la suya afuera y que la convivencia con el niño se logre en el exterior y en los momentos que sean para convivir con ella.

Si clínicamente no repercute dentro de su sensibilidad alérgica, podemos seguirlo haciendo. Pero si cada vez que el niño coge al perro o al gato le da una crisis aguda, no lo podemos permitir.

Subraya que para disminuir riesgos es importante evitar que el niño (alérgico o no) duerma con la mascota, porque esto le va permitir seguir conviviendo con ella. De otra manera si el niño está sobre expuesto y se sensibiliza, entonces entraría el aspecto prohibitivo de la misma.

EL SOL DE PUEBLA

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