Lo más positivo de Covid-19 es que los antivacunas obtienen un adelanto gratuito de cómo sería un mundo sin vacunasNiki Georgiev

Niki es un buen amigo mío que ahora vive en Europa y que tiene un muy buen punto. Ahora muchos antivacunas se pueden dar cuenta de lo que pasaría si todo el mundo no estuviera vacunado. No hay “tecitos” o suplementos alimenticios que prevengan a la población para afrontar enfermedades como el sarampión, la polio, varicela o paperas.

Según la página de la OMS antes de que se introdujera en 1963 y se generalizara su uso, cada 2 a 3 años se registraban importantes epidemias de sarampión que llegaban a causar cerca de dos millones de muertes al año. La OMS calcula que en el 2017 murieron 110,000 personas por esta enfermedad siendo las víctimas muchos menores de 5 años, esto a pesar de que existen vacunas seguras y eficaces.

La mejor manera de prevenir el sarampión es vacunando a las personas contra esta enfermedad. La vacuna es la misma que se viene utilizando desde hace 50 años, es segura, efectiva y tiene un costo bastante bajo. Inmunizar a alguien contra el sarampión tiene un costo menor a un dólar.

Si es tan barato, ¿Por qué hay brotes? La respuesta tiene dos vertientes. La primera, en países de escasos recursos no es posible vacunar a todos los niños que pudieran presentar la enfermedad. Hay regiones de África y Asia donde no se puede llegar con la vacuna de una manera sencilla o donde los países no pueden solventar los costos para que esta vacuna llegue a todos los niños.

La segunda razón por la que hay brotes es una que pudiera parecer estúpida pero pasa. En países con un poco mas de desarrollo que en países como los asiáticos o africanos, hay grupos de personas que no creen en las vacunas y piensan que en lugar de causar un beneficio pueden dañar la integridad física y mental de sus hijos.

No hace mucho, el entonces doctor Andrew Wakefield empezó a realizar estudios para demostrar que la aplicación de vacunas como la triple viral podría causar autismo, cosa que fue desmentida con el tiempo. Se descubrió que en 1997 el mismo ex doctor Wakefield había solicitado una patente para una vacuna contra el sarampión con una característica diferente a la actual. Tenía un interés económico para desacreditar la triple viral pues el uso de una nueva vacuna le traería millones y millones de dólares. Además de esto, se descubrió que muchos de los datos de su paper estaban falseados, algunos de los niños diagnosticados con autismo ya tenían síntomas cognitivos desde antes. Con el tiempo, Wakefield perdió su título de médico, el gran problema es que les dejó una bandera a todos los antivacunas para no vacunar a sus pequeños.

Si una gran parte de los niños es vacunada contra cualquier enfermedad, ellos forman algo como un escudo protector, ahora que el término está de moda, para los que no están vacunados. Es decir, niños que no pueden ser vacunados por razones médicas no serían contagiados porque los niños a su alrededor tienen la protección contra el virus. Los niños que sí pueden ser vacunados son los que “protegen” a los que no.

Por una razón matemática simple si empieza a haber más niños sin vacunas, el “escudo protector” se debilita y comienza a afectar a los niños no vacunados comenzando brotes de enfermedad. Habrá personas que dirán que nunca se han vacunado y que no sufrieron ninguna de estas enfermedades altamente contagiosas y puede pasar. No sabemos si a estas personas les tocó vivir con personas vacunadas o pudieron generar anticuerpos debido a que la cepa que les tocó enfrentarse no era tan fuerte como las que causan la muerte.

Es inminente y necesario vacunar a los niños contra el sarampión porque nuevos brotes han empezado a surgir en comunidades donde tienen creencias antivacunas. Espero que con todas estas crisis las autoridades correspondientes empiecen a trabajar en esquemas de vacunación para toda la población del país. Se han reportado pequeños brotes en algunas entidades del país y esos brotes se pudieran multiplicar si no son tratados con tiempo.

Es momento para aprovechar toda esta cultura de prevención generada por el Covid-19 para hacer un relanzamiento de las campañas de vacunación en todo el país. No solo están en riesgo los niños, sino los adultos que no tuvieron un esquema de vacunación completo y las personas que por su condición de salud no tienen las defensas necesarias para contrarrestar al virus.

Quiero imaginar que los ahorros que se lograron en el sistema de salud de México se dieron con insumos básicos y no con esquemas de vacunación necesarios para mantener a las personas fuera de los hospitales. Que los ahorros se dieron basados en una mejor administración y no en un corte de costos general porque así lo parecía. Los esquemas de vacunación infantil son básicos para que nuestro país tenga la salud necesaria, las camas de hospital estén ocupadas por las personas que ese era su último recurso y no por las que no fueron previsoras.

Si los antivacunas o alguna autoridad de salud no sabían que pasaría si no hubiera vacunas, el Covid-19 les dio una buena idea de lo que pudiera pasar. Si usted cree que el coronavirus es peligroso, el sarampión es letal.

Esperemos que las autoridades sanitarias estén haciendo lo necesario para contener estos brotes y que estén trabajando para prevenir cualquier otro más.

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