Paolo decidió documentar con su cámara la sombría situación que se vive en el hospital de Cremona, una pequeña ciudad de la región italiana de Lombardía, Italia

Los hospitales se encuentran rebasados por el número de pacientes que atienden cada día, pero entre todo ello Paolo Miranda, un enfermero de cuidados intensivos en el único hospital de Cremona, una pequeña ciudad de la región italiana de Lombardía que está en el corazón del brote del nuevo coronavirus, ha trabajado largos turnos durante el último mes.

Paolo decidió documentar con su cámara la sombría situación dentro de la unidad de cuidados intensivos donde trabaja.

“No quiero olvidar lo que está pasando. Esto se convertirá en historia y para mí las imágenes son más poderosas que las palabras”.

Con sus imágenes Paolo quiere mostrar la fuerza de sus colegas, pero también su fragilidad.

“El otro día, de la nada, una de mis compañeras comenzó a gritar y saltar de un lado a otro del pasillo”, relató a la BBC, luego de que le hicieron la prueba de coronavirus y dio negativo.

El virus, que inició en China y que ahora Italia se ve más afectada que cualquier otro país, es un momento de prueba para el quipo médico, pero ellos están comprometidos y se ayudan mutuamente.

“A veces, algunos de nosotros nos derrumbamos: sentimos desesperación, lloramos porque nos sentimos impotentes cuando nuestros pacientes no están mejorando”, cuenta, cuando eso pasa, el resto del equipo intenta hacer que su compañero se sienta mejor.

Las personas mueren solas

Con más de 50 mil casos confirmados, los médicos y enfermeros del país, particularmente en las ciudades más afectadas del norte, están luchando para seguir adelante día a día.

Paolo lleva nueve años como enfermero y está acostumbrado a ver morir a mucha gente, pero nada se compara con lo de ahora, donde la gente muere sola

“Cuando los pacientes mueren en cuidados intensivos, normalmente están rodeados de su familia. Hay dignidad en su muerte. Y estamos allí para apoyarlos, es parte de lo que hacemos”.

Pero durante el último mes, eso está prohibido, para evitar el contagio. Ni siquiera pueden entrar al hospital.

Tratamos a todas estas personas con el virus como si básicamente fueran abandonados

“Morir solo es algo muy feo, no se lo deseo a nadie”, describe a la BBC

Hospital abrumado

El hospital de Cremona se ha transformado en un “hospital de coronavirus”, donde atienden alrededor de 600 personas contagiadas de coronavirus y todos lo otros servicios fueron suspendidos.

Siguen llegando nuevos pacientes, pero se han quedado sin camas en la unidad de cuidados intensivos.

Hemos estado instalando camas en cualquier lugar que podemos, en todos los rincones. Está tan desbordado de gente

Están construyendo un hospital de campaña fuera de la entrada principal, que proporcionará 60 camas adicionales para cuidados intensivos. Pero no es suficiente.

¿Cómo enfrenta el personal médico la situación?

Paolo dice que el amor de la gente los mantiene activos, han sido aclamados como héroes, reciben decenas de regalos como pizzas, dulces, pasteles, cafés. “Digamos que mantenemos el ánimo con carbohidratos”, bromea.

Los regalos le dan a Paolo algo de consuelo, pero nunca puede desconectarse por completo del hospital.

“Estoy destrozado cuando regreso a casa al final de mi turno. Me voy a dormir y me despierto varias veces durante la noche. A la mayoría de mis colegas les pasa lo mismo”.

Lo único que lo mantiene activo es la adrenalina. Pero esta situación está empezando a pasar factura y Paolo se siente cada día más cansado.

No veo la luz al final del túnel por ahora. No sé qué pasará, solo espero que esto termine

Con información de la BBC

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