Urgen acciones para proteger empresas y empleos,

La caída en picada de los precios del petróleo es una ola más (una ola muy grande hay que decir), que junto con las provocadas por el periodo de aislamiento que ha puesto en pausa todas las actividades productivas, y los recortes a las calificaciones de Pemex y del país, no son más que, y es triste decirlo, los avances del tsunami económico que provocará la pandemia del Covid19.

Basta de rollos, solo hay que decir que urgen acciones para proteger empresas y empleos, y evitar que la crisis económica sea mucho peor que la Emergencia Sanitaria.

Hay que decir que apoyos como los que anunciaron el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) y el gobierno de la Ciudad de México, son del todo insuficientes… Son como recetar chochitos para enfrentar un cáncer avanzado y agresivo.

El diferimiento de las aportaciones patronales que anunció el IMSS no es más que un crédito muy caro, que cargará a los adeudos de las empresas una tasa de interés del 15 por ciento.

En tanto que pensar que las empresas, por muy pymes que sean, saldrán adelante con créditos de 25,000 pesos es poquito menos que una burla.

No. Está muy bien atender directamente a la gente, siempre y cuando ello venga de la mano de una poderosa estrategia de apoyo a empresas de todos los tamaños.

No sé si parte de la solución sea meter al refri los proyectos estrella de esta administración, para que los recursos que este año se invertirían en Dos Bocas, Santa Lucía y el Tren Maya, se conviertan en el músculo de un programa económico que permita garantizar la liquidez de las empresas y los empleos que todas ellas generan, lo que provocaría un círculo virtuoso en que todo eso eche a andar el consumo y acelere la reactivación de todas los actividades productivas y todas las regiones del país.

No sé si una vez que pase la depresión por el hundimiento del petróleo, se reconsidere la decisión de tomar la deuda necesaria para que el país se pueda recuperar de una catástrofe que apunta para ser de dimensiones históricas.

Ni modo, es momento de pasar a un Plan B, toda vez que las circunstancias han enterrado la apuesta inicial, y lo responsable es tomar con oportunidad, suficiencia y eficiencia, medidas que permitan hacer frente a la tempestad, evitar que la crisis le pegue de lleno a décadas de avance en materia de combate a la pobreza y permitan iniciar y acelerar la recuperación.

Es duro y difícil… Y más seguramente para un gobierno que encontró un obstáculo inesperado en su hoja de navegación, pero es al mismo tiempo la oportunidad de hacer ajustes a objetivos y estrategias para evitar que esta crisis se convierta en un desastre económico que destruya mucho más que un programa de gobierno.

Habrá que esperar anuncios que reconozcan la necesidad de pasar al Plan B y sean señales encaminadas a recuperar la confianza, hoy pérdida, de analistas e inversionistas.

El gobierno tendrá que buscar que el sector privado tenga confianza en este Plan B y reconocer que estamos en una coyuntura en que las decisiones que se tomen tendrán que ir mucho más allá del 2024.

Habrá que reconocer que no habrá respuestas en el petróleo… Eso ya no está… Se fue… Finito… Kaput… Y que para salir adelante habrá que considerar soluciones que se habían desechado por estar muy lejos del gusto de la actual administración, como tomar deuda, multiplicar apoyos (empezando por los fiscales) a las empresas y crear mecanismos que permitan garantizar los empleos.

Toca al gobierno hacer frente a esta enorme emergencia, y hacerlo significa entender los resortes de cada sector productivo… Lo que habría de traducirse en acelerar el ejercicio y los pagos relacionados con la obra pública, simplificar los trámites relacionados con la obra privada y fortalecer los mecanismos que hagan posible multiplicar el alcance de los programas de los organismos nacionales de vivienda.

Hay además que entender que si antes de la emergencia había déficit habitacional, lo seguirá habiendo una vez que regresemos a las calles, por lo que no estaría nada mal, hacer los ajustes necesarios a las políticas de desarrollo urbano y vivienda.

Porque sí, los ajustes que se habrán de hacer a las estrategias de gobierno, deben servir para modelar programas de cara al largo plazo, lo que en estos temas implica encaminar el rumbo hacia los modelos de ciudades y viviendas que queremos.

Toca entender la realidad que nos dejará la emergencia… El reto es tomarla como una oportunidad y no solo como un enorme problema.

* Horacio Urbano es fundador de Centro Urbano, think tank especializado en temas de desarrollo urbano, sector inmobiliario y vivienda.

@horacio_urbano

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