Zócalo de Puebla, muy “parchado” y ya con pocos elementos históricos

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Sólo la fuente de San Miguel y unas cuantas lajas datan de la época virreinal

La fuente de San Miguel y unas cuantas lajas de la época virreinal son los elementos históricos que le quedan al zócalo de la ciudad de Puebla, sin embargo todo lo que lo integra debe protegerse por el hecho de que está considerado como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), dijo el arqueólogo Eduardo Merlo Juárez, asesor cultural del museo de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

A propósito de las investigaciones que pidió el gobierno estatal para dar con el destino de mil 600 lajas retiradas de la plancha del zócalo en 2008, durante el gobierno del ex edil Enrique Doger, el especialista conversó con El Sol de Puebla sobre la antigüedad de los elementos que integran al sitio, que en sus orígenes era conocido como “Plaza de Armas”.

Para iniciar, señaló que lo único que se conserva de la época virreinal es la fuente de San Miguel, instalada en 1777; así como algunas lajas del siglo XIX, que son de cantera extraída del cerro de Loreto pero ya tienen muchos “remiendos” y se ubican del lado de la 3 oriente, frente a Catedral.

De tal forma que la mayoría de las lajas ya no son antiguas, son del siglo XIX y algunas otras, en menor cantidad, del XX, ya que el zócalo ha sido muy “parchado” con cada intervención realizada para darle mantenimiento, sin embargo con todo y la variedad de materiales y temporalidades, lo qué hay en él debe preservarse.

“Las lajas completas son parte de la ciudad, es parte de lo que se declaró patrimonio cultural de la humanidad, aunque no sea tan antiguo, porque hace juego con el conjunto arquitectónico de la ciudad. Entonces, todo está protegido aunque no sea de la época virreinal, aunque sea del siglo XX”.

Merlo Juárez catalogó como necesarias las investigaciones que ha iniciado el gobierno estatal para dar con la ubicación de las lajas retiradas en el 2008 y las que se levantaron durante el inicio de los trabajos, coordinados por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial (SEDATU), para remodelar el zócalo en este año.

Lo anterior porque aunque los materiales datan del siglo XIX y no de la época virreinal, al final forman parte del patrimonio y si en tiempos de Doger una omisión o ignorancia sobre el tratamiento que debían tener permitió que fueran a parar a otro lugar, eso no se puede volver a repetir ni en esta ocasión, ni en posteriores remodelaciones.

El gobernador, Luis Miguel Barbosa ha mostrado interés en conocer el destino de las lajas removidas del zócalo y recientemente acusó que las retiradas en el trienio del ex edil priista no fueron ocupadas en un parque de la Unidad Habitacional La Margarita como se indicó en aquel tiempo, sino que terminaron en una bodega en la colonia La Guadalupana, en donde se venden a 35 pesos por pieza.

Para el especialista, la intervención que la SEDATU pretenda realizar al Zócalo de Puebla debe atender al principio de preservación, ya que a lo largo de la historia esa plaza principal se ha nutrido de nuevos elementos que hoy ya forman parte del conjunto arquitectónico.

Para muestra de lo anterior, explicó que originalmente solo había lajas de cantera en el lugar, sin embargo en el siglo XIX se colocó el arbolado, se trazaron los pasillos y se construyeron dos fuentes, al oriente y al poniente.

“Incluso los ángeles que pusieron y que son el siglo XX ya son parte del conjunto”, dijo al tiempo de señalar que sería un error quitar los también conocidos como dragones o monjes de la iluminación, porque ya son patrimonio.

“Es como restaurar una pintura u obra de arte, se debe preservar lo que queda de antes y reponer las piezas dañadas respetando los materiales, el estilo y sin alterar la traza de la plaza”.

El arqueólogo dijo que en distintos momentos de la historia se han hecho adecuaciones al Zócalo de Puebla que nada tienen que ver con su conjunto, siendo la más reciente en el 2009 con la instalación del monumento dedicado a Ángeles Espinosa Yglesias, fundadora del museo Amparo.

Sobre este último caso recordó que en su momento no se pidió la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para colocar la estructura metálica moderna en el sitio que originalmente ocupaba una de las dos fuentes laterales.

Sobre el proyecto de intervención del Zócalo de Puebla dirigido por la SEDATU dijo que al inicio se tenía pleno desconocimiento de las obras a realizar, sin embargo recientemente supo que el INAH ya está analizándolo y confió en que deberá ajustarse a La Ley Federal de Monumentos para evitar abusos en las remodelaciones

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