Buscan proteger al caracol rosado de la sobre explotación en el Caribe Mexicano

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El caracol rosado sufre de una mala gestión pesquera y la captura furtiva que amenaza gravemente a la especie
CIUDAD DE MÉXICO

Ante la gran demanda que tiene su carne con 74 por ciento de proteínas y su emblemática concha en la decoración y la joyería en Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda, Alemania, China, Francia, Taiwán, Brasil y Alemania, el Centro para la Diversidad Biológica presentó una petición a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), para que incluya al caracol rosado (Lobatus gigas), en la Norma Oficial Mexicana 059, una regulación que enlista a las especies protegidas.

De acuerdo con la organización ambientalista, el caracol rosado sufre de una mala gestión pesquera y la captura furtiva que amenaza gravemente a la especie, ya que se calcula que mientras los pescadores legales tienen una cuota de nueve toneladas al año, los ilegales extraen más de 90 toneladas en la Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro en la Península de Yucatán.

La veda para la especie establecida por la Conapesca, permite aprovechar legalmente al caracol rosado únicamente en los meses de diciembre y enero, lo que no se cumple debido a la falta de acciones de inspección y vigilancia.

“El gobierno mexicano debe actuar rápidamente para proteger a este emblemático caracol bajo la NOM-059, antes de que sea demasiado tarde”, advirtió Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica.

Explicó que con la transferencia en el manejo de la especie de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), a la Semarnat, se podrían implementar mejores políticas de conservación.

Subrayó que Banco Chinchorro es una de las últimas áreas de pesca que quedan en el Caribe Mexicano, donde se cosecha más del 90 por ciento de la producción de caracol rosado del país.

“A pesar de las políticas que involucran vedas, tamaño mínimo y cuotas de captura, la presión pesquera y la captura furtiva descontrolada en los últimos años han disminuido las poblaciones de caracol rosado, que ahora se consideran sobreexplotadas. La Carta Nacional de Pesquera describe a la pesquería como en deterioro”, manifestó.

El biólogo agregó que, debido a la disminución del caracol rosado en toda su área de distribución, en 1992 fue incluido en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), para monitorear y limitar su venta.

“Desde entonces, México ha exportado más de 100 mil caracoles rosados a Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda, Alemania, China, Francia, Taiwán, Brasil y Alemania, entre otros países. Solo Estados Unidos compró más de 39 mil ejemplares a México en los últimos 10 años”, advirtió.

Según el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, el caracol rosado ha sido utilizado ancestralmente por el ser humano como alimento, instrumento musical, pieza de ornato y materia prima para la construcción de herramientas.

“Su concha brillante y rosada, compuesta por carbonato de calcio, es usada para la fabricación de cal y porcelana. Su carne tiene 74 por ciento de proteínas y recientes análisis bioquímicos han revelado la presencia de una sustancia activa antibacteriana y antiviral”.

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